Ser "hacedor". Ser "maker"

Foto de David Barajas en Unsplash



Vamos a hablar de makers. Vamos a pensar lentamente y a escribir despacio. Vamos a no estresarnos, y a apartar la ansiedad. Vamos a aprender a controlar nuestro cerebro, a guardar las ideas, almacenarlas, rumiarlas, exprimirlas y dejarlas escurrir lentamente.

Eso de ser maker, o hacedor, en nuestro idioma, ¿qué es? Yo siento que estamos retomando tradiciones perdidas, olvidadas, usando la tecnología de hoy en día. Es decir, al entrar al mundo maker estamos volviendo a nuestro pasado, estamos recobrando parte de la humanidad que habíamos perdido.

A los hacedores les gusta hacer su ropa, o sus juguetes, su comida, sus muebles, de pronto su bicicleta, hasta su carro. Les gusta experimentar, con lo que conocen y con lo que no; aprenden de otros, sin importar si tienen 50 años más o menos que la otra persona, o si tienen uno o dos doctorados de diferencia.

Digo que vivir como hacedor, y por ser hacedor, es el sueño de muchos, incluido yo mismo. Son personas que no han dejado morir esa emoción que se siente al encontrar algo nuevo, desconocido, ese vacío que se siente en el estómago, propio de la infancia, cuando se quiere probar algo nuevo.

Ser hacedor no está directamente relacionado con la tecnología, ésta es solo una parte del "movimiento". Y digo "movimiento", entre comillas, porque las personas hablan de él como si fuera algo nuevo, propio del siglo XXI, de la era del internet y de la computación cuántica. Pero en realidad no, no es así, y aunque es apenas mi opinión, creo que es lo real. Este "movimiento" no es más que el descubrimiento de las personas de una gran capacidad perdida hace ya mucho tiempo: el ser autosuficientes. Eso es ser "maker", mejor llamémoslo hacedor. Darnos cuenta que podemos vivir, y aprender, experimentar y descubrir, haciendo y fabricando los objetos que necesitamos. Tengo 23 años, y estimo que hace alrededor de dos o tres generaciones se comenzó a ver el fenómeno denominado consumismo que actualmente es la base de nuestro sistema económico. Nuestras necesidades se resumen en comprar, y es tal la necesidad que se nos ha creado, que en ocasiones lo único que queremos es gastar, no importa en qué, solo queremos comprar algo, experimentar esa sensación. ¿Necesitas una mesa? Ve al supermercado y la compras; ¿necesitas transportarte? Te compras un auto; no importa que las calles tengan enormes agujeros, ni que hayan otros 100 000 autos colapsando la ciudad, ni que te tengas que endeudar por 5 años y por tanto debas trabajar día, noche y fines de semana en lo que sea para poder pagar tu coche. Todo se reduce a comprar: inviertes dinero y a cambio recibes comodidad, placer, seguridad, diversión, casi que instantáneamente, y dices "ah que bien, cambio dinero por todo esto, y ahorro tiempo". Eso no es cierto, es una ilusión, puesto que tu dinero, esos billetes, resumen horas y horas de tu vida, o de la de alguien más.

Algunas personas caen en cuenta de eso, y se preguntan si vale la pena seguir el juego. Muchas, sabiendo lo que hacen, dicen "si, continúo". Otras, pocas, comienzan a cambiar su mentalidad, sus actos y hábitos. Ellos aprendieron que no es necesario invertir dinero, que a final de cuentas también es tiempo, tiempo la mayoría de las veces invertido en algo no gratificante, para conseguir lo que quieren; ellos por el contrario le dieron la vuelta a la moneda, invirtieron el ciclo, y gastan directamente su tiempo y esfuerzo en alcanzar lo que desean, hacen lo que les gusta, exploran, aprenden, comparten. También ahorran algo de dinero.

Esto de ser hacedor no se aplica a todas las necesidades, es decir, no se tiene que ser apasionado por todo, y por tanto hacer desde los zapatos hasta el sistema eléctrico de la casa. Hay quienes decoran su apartamento, crean su máquina hacedora de cocteles, o hacen sus aplicaciones móviles. Pero el que pinta sus propios cuadros no tiene por qué ponerse a armar su computador, para eso más bien va y lo compra; si se pusiera a armarlo tal vez nunca lo terminaría, pues no está dentro de sus pasiones. El ser hacedor tiene muy en cuenta las pasiones, aficiones y pasatiempos. Y para conocer eso, se necesita un gran conocimiento propio, se necesita tiempo, reflexión, momentos para pensar, hacer las cosas sin presión, afán, compromiso, únicamente hacerlas nada más.

Las personas debemos conocernos, debemos explorar muchos temas, ámbitos y espacios para ello, saber lo que nos gusta, conocer hacia dónde vamos, y actuar según nuestra voluntad, no de acuerdo a lo establecido por el sistema. Ser hacedor es un tanto idealista, y tú determinas hasta que punto lo vuelves realidad.


Visiten makerscolombia, y de paso, Kondoro, una empresa dedicada a la difusión de la tecnología, por el momento enfocada en la impresión 3D.

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